Esta obra es representada por cinco ecorches, cinco figuras humanas, sin raza, sin posición social, sin etiquetas, haciendo un homenaje a la anatomía de los atletas del fútbol en particular. Estas figuras, en posiciones que reflejan la energía y emoción del juego, están sobre una ola que simboliza la pasión que nos mueve, que nos une más allá de las ideologías. Somos simplemente todos unidos por la misma pasión que enciende al mundo cada cuatro años.
Cada atleta tiene un balón, cada balón de esta obra no es solo un objeto, sin balón no hay juego, el balón representa la emoción de un momento que perdurará en la memoria colectiva.
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